3 aprendizajes sobre salir del edificio - apremy - startup essentials

3 aprendizajes sobre “salir del edificio”

Aunque salir del edificio es igual de importante para compañías que apenas comienzan como para compañías que ya tienen clientes y ventas, en este artículo me concentro en aquellas que están aún en la identificación de su modelo de negocio.

Creo que todos los que estamos en el mundo del emprendimiento y sobre todo quienes hemos pasado por cursos y programas hemos escuchado la frase “get out of the building”. Así, en inglés y con acento marcado como si se tratara de una orden militar de cumplimiento inmediato sin derecho a preguntar para qué hacerlo y mucho menos cómo hacerlo.

Sin entrar a la discusión sobre si quienes te dicen que lo hagas lo han hecho alguna vez, aquí te comparto tres aprendizajes de los muchos que he conseguido por mantenerme fuera del edificio.

1. Salir del edificio es mucho más que salir a la calle. Obviamente salir del edificio consiste en moverse, en desplazarse, en dejar la cómoda silla que usas todos los días para ir a donde están los clientes y donde están ocurriendo los problemas que urgen de solución. Esto puede no ser siempre algo muy glamoroso, pues consiste, literalmente en salir a la calle, en muchas veces caminar, utilizar transporte público, pasar horas en salas de espera, convivir con la lluvia y el sol e improvisar oficina en donde se pueda. Sin embargo, salir del edificio es mucho más que es eso, es estar completamente disponible para tus clientes, es contestar cada llamada, cada mensaje de voz, cada mensaje de texto, cada correo electrónico, cada entrada de formulario en tu sitio web, es admitir que por más independiente o “founder” que seas, finalmente sí tienes jefe y ese jefe es tu cliente. 

Por otra parte, salir del edificio no tiene sentido si no defines el “para qué” de la salida. Es decir, antes de simplemente abrir la puerta y salir, hay que preguntarse (y contestarse) ¿cuáles son los objetivos de salir hoy? ¿qué pretendo conseguir?. La respuesta a estas preguntas obedecerán a la etapa en la que te encuentras y al tipo de experimento que estés realizando, pues no es lo mismo si vas a realizar experimentos de exploración, experimentos tipo discurso o experimentos tipo simulación (si no tienes claro en qué consisten este tipo de experimentos ingresa a Apremy y toma la prueba gratuita). Lo importante al final, es que veas cada salida a la calle como un experimento, es decir, que plantees objetivos con sus respectivas métricas y luego cuando regreses de la calle evalúes los resultados. Esto no tiene qué ser lo más complejo del mundo, puedes hacer cosas tan simples como por ejemplo visitar 10 clientes y probar con ellos el mismo pitch/ promoción/ material publicitario y al final del experimento evaluar cuántos hicieron lo que tu esperabas que hicieran, por ejemplo, comprar/ reservar/ registrarse.

2. Para ser el rey hay que ser primero el peón. Siempre que haya con qué pagar está la posibilidad de contratar personas para que salgan a la calle por nosotros y hagan cosas poco glamorosas como repartir volantes en la calle, entregar material promocional, ir a conseguir datos de contacto de potenciales clientes, ir a ver qué está haciendo la competencia, etc. Pero nada es más invaluable que el aprendizaje que se obtiene al hacerlo uno mismo, del cual destaco estos dos aspectos:

  • Ejecutar un modelo de negocios repetible consiste en parte en repetir de manera estructurada y eficiente una serie de tareas. Y esto sólo se logra cuando conoces las tareas desde el principio y las perfeccionas a través de la experimentación, lo cual consigues cuando sales a la calle y haces las cosas tú mismo. Si no es así, cuando contrates personas ¿cómo vas a decirles lo que tienen qué hacer si tú mismo no lo has hecho y no sabes cómo hacerlo?, lo cual me lleva al siguiente punto.
  • Enfrentarte por ti mismo a los retos que se derivan de estar de cara a los clientes desde la identificación hasta la ejecución de tu modelo de negocio te permitirá saber con alto detalle cuáles características deben tener las personas que contratarás para que puedas comenzar a delegar y a la vez mitigar algunos de los riesgos que implica la fase de contratar personas que te representarán ante los clientes.

3. Es el trabajo de parto de tu empresa. Suena un poco raro pero es así. Salir a la calle, esforzarse, sudar y sentir el cansancio físico mientras te das cuenta que tu modelo de negocio va tomando forma, que ya no es un cliente sino que son diez, que vendes todos los días, que ya vas a necesitar contratar personas, que vas a tener que mejorar tu tecnología, es literalmente dar a luz. Algo qué celebrar y disfrutar pero que a la vez recuerda que la odisea está apenas comenzando.

En etapa temprana nada reemplaza la interacción presencial con los clientes y ponerte en sus zapatos en su entorno natural, donde viven el problema que quieres resolver. Para complementar este artículo te invito a leer estos otros dos:

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¡Hasta la próxima! 🙂

Juan Franco

Business Developer at Startup Essentials & Apremy.